Vaya al Contenido

Moratoria del tiempo - PALABRA ADIVINADA

Saltar menú

Moratoria del tiempo

Abierta la cancela
De la luz, abierta la cancela,
cruzas la frontera sin retorno.
Y entras, rebasado el umbral
de la memoria,
más allá de los límites permitidos;
y te descubres a ti mismo,
en la moratoria de tu tiempo,
de tus sombras, sorprendido.

Y tocas el volumen del pasado
con el latido que por la boca
te sale como un rezo, que te brota
como el agua, como un bostezo,
sin derrota, como un gemido.

Y te adivinas joven, llegado al pueblo,
como una semilla arrastrada
hasta la tierra, humana y amasada arcilla,
mortal, atado a la gavilla de los sueños.
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (1)

Poema cantado (2)

Astillero
No importa la extensión de su sombra
ni el espacio hueco de su estirpe,
ni el temblor de la sacudida de los mares
sobre sus huesos todos.
Romperá las olas y se alzará sobre los vientos
y no habrá más palabras ni más surcos,
ni más noches oscuras, sólo el mundo
que como el amor o el deseo se construyen
en el astillero de la vida. Acaso un día
se abran de par en par los umbrales
del horizonte para descubrirte,
en plena zozobra, que el miedo,
tu miedo, es negro como la soledad o la noche,
pero ya no te importa demasiado
porque sabes que la vejez es el mismo anhelo
que añoras, el vértigo de saberte contigo mismo,
embarcado de nuevo
hacia donde el velero te lleve.
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (2)

Poema cantado (1)

Ausencia
Te nombro con las sílabas del viento,
agarrado mi corazón a tu latido,
amarrado a tu cuerpo desvalido,
a las horas, al total silencio.

Presiento hoy que la aurora,
ataviada de noche, de puntillas llega,
desnudos los pies sobre la arena,
desde este mar que cruzas sin demora.

Me asombra la luz clara que dejas,
fría nieve, fuego en mi boca,
cuando beso tu frente y evocas
un campo de trigo que se aleja.

Te nombro con las sílabas del aire,
desgarrada la palabra y el acento,
oquedad, vacío, limpio acero
clavado que a amor me sabe.

¡Huérfano de ti, a solas quedo,
la pena clavada en el costado!
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (2)

Poema cantado (1)

Cercano estás, gozosamente
A Xesús R. Jares


Huele a tu mar,
en mi tarde de otoño,
en mi Sur de alas poderosas.
Y hacia tu mar,
hacia tu luz disipada camino a solas.


Acaso un día, sin acertar siquiera
al tacto de tu voz, mis pasos
se encuentren con tus pasos,
en cualquier orilla
de cualquier mar del mundo.

Cercano estás, gozosamente,
desde ayer hasta cada mañana,
en el libre vuelo de las aves.

PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (2)

Poema cantado (1)

De granate la ciudad
A Paco Muñoz

De granate la ciudad,
corazón herido,
teñida de dolor al caer la tarde.
Teñido de amargor el aire,
desgranando el amor y su latido.

De granate la ciudad,
gota a gota,
como el fruto encendida.
Encendidas las alas,
encendida el agua
gota a gota.

De granate la ciudad,
corazón herido,
teñida de dolor al caer la tarde.
Encendida la noche
con tu voz, un suspiro.

Un suspiro, un pájaro veloz
que golpe a golpe
devuelve la luz con sus alas.
Y me graba el nombre,
golpe a golpe,
con tu voz y tu latido.
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (2)

Poema cantado (1)

Los nudos de los sueños
Donde el amor espera, allá donde el mar baña
las oscuras arenas de azul turquesa,
allí está tu casa.
Sabes que no debes hacer preguntas
porque ella, sirena y a la vez viento,
desabrocha tus pesadillas,
sacudidas en tus largas noches.
Sólo una caricia basta,
su mano curandera sobre tu pecho,
sus labios temblorosos sobre tus labios fríos,
su mirada cierta hacia tu memoria vaga.
Ella, sola, y abandonada como tú,
te abrazó con su calor mayúsculo
y adoptó tu vida como su vida misma.
No habláis el mismo idioma,
pero el mar es el mar.
Y el amor no necesita ser pronunciado.
Y ella, sólo ella, con su sonrisa basta.
Ella, en las noches más calurosas,
desnuda como el agua,
te susurra, como una ola, que te quiere
y tu corazón se prende poderoso.
No hagas preguntas, te dice,
cruzándose su sangre con tu sangre,
desenredando, con su pura desnudez,
los nudos de tus sueños.
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (1)

Poema cantado (2)

La casa que se mira en el mar
A José Ángel Valente

Esta casa grande, tu casa,
es la misma ciudad que habitas,
con sus estancias que el tiempo reconstruye.
Y el olor del mar entra hasta el último escondrijo,
escapándose el dolor en todas sus heridas.

Aquí, en esta casa de soleados ventanales,
asomada a la historia con ojos sorprendidos,
el estado de alerta se abandona,
porque tus palabras son presagios decisivos
cuando dices: "Más cierto o leve el aire
que a la cintura del mar se inclina"1 .

Tu casa es la ciudad misma en su esencia más pura.
Y aunque el invierno entrara con su frío errante,
sabiendo que nadie la habita,
no tendría refugio,
ni espejo donde mirarse,
ni carne resucitada que cubrir,
porque tu voz luminosa,
desde hace tiempo, lo ocupa todo.

1.Del poema de Valente, "Días de septiembre en Sinera, 1976"
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (2)

Poema cantado (1)

Si volvieras a vivir en estas calles
A Celia Viñas

Si volvieras a vivir en estas calles,
cruzarme en tu camino yo quisiera
y mirarme en tus ojos de dulce llama,
de gorrión de otoño.

Si volvieras a vivir en estas calles,
todo te sabría tan distinto y fresco,
tan caduco a veces y tan hermoso,
que suspenso dentro de ti, como presa,
quedaría el resplandor de la ciudad
en tu misma luz indescifrable.

Si volvieras a vivir en estas calles,
esta tarde, ahora, me conformaría, simplemente,
con mirar tu sombra al doblar la esquina,
con leer tu sueño, carne de pájaro, en un poema,
y saberte sólo en un vuelo,
acaso el vuelo de una hoja que cae,
entretenida hasta la tierra.
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (1)

Poema cantado (2)

Puestos a imaginar
Puestos a imaginar, quién lo diría, a la luz del esquivo
y arrogante atardecer, en este lugar de difuminados oleajes,
frente a las barcazas ancladas en la arena,
crees con asombro que te aventuras,
sin equipaje ni brújula que oriente la andadura,
hasta la isla donde habitan las sirenas.
Allí, donde su canto voluptuoso y posesivo,
inunda tus sueños de extraños y marinos animales,
y el dolor que sientes ahora deja una estela evaporada.
Puestos a imaginar, a estas horas, silentes y mortecinas,
sin viento renovado, con el sopor de la siesta embriagadora,
la vida se te antoja una asignatura aprobada,
una más del manual de tu tiempo que se angosta.

Y no aciertas a saber por qué, precisamente ahora,
y no en otro lugar, encajan todas las piezas
de ese puzle que lleva tu nombre y apellidos.
Puestos a imaginar, sueñas que tu imperio
es la única felicidad que los días te deparan,
con la fluidez del agua de este mar somnoliento,
de este mar al borde de tus sueños.
Quién lo diría, en esta tarde, puestos a imaginar,
remas, cuajado el horizonte, hasta la oculta isla
donde habitan las sirenas.
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (2)

Poema cantado (1)

Viaje de ida y vuelta
Haber llegado a tiempo de recogerte, un milagro
de los que no se esperan, porque ya sabes mi torpeza
para aparcar los autos; aunque, puro mendigo
de tus labios en mi amor clandestino, han hecho
que esta vez me adelantara y esperé, en el andén,
como guardián de piedra, tu viaje de ida y vuelta.

Y parece que hoy se han perdido, en tu equipaje,
los grises y espesos nubarrones, decisivos,
que empañan y aprietan nuestras vidas.
El sol luce sin desmayo con llama anhelante
como si nunca te hubieras ido, pero el destino
es caprichoso y nuestro amor
es un vagabundo en decadencia.

PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (2)

Poema cantado (1)

La noche
Cae la noche y con ella la bruma se extiende,
dueña de las calles.
Se diría que la claridad fue vencida,
clausuradas las ventanas, las claraboyas, los balcones
por donde la luz del día se colaba en otra hora.
En este instante, a contraluz, el viento
se ensancha poderoso y golpea
las puertas y resopla en los tejados.

A lo lejos, el bramido de las olas
contra los diques.
Una farola se balancea en el rincón más oscuro
de la calle. Un golpe de viento arrebata
el paraguas a un hombre que pasa.

Loca y ebria, la noche, desparrama su negrura
por la ciudad durmiente.
Solamente el viento y el mar se escuchan.
Alguien, insomne, contempla la ciudad apagada,
en su delirio y en toda su belleza.
PODCAST
Análisis y comentarios del poema
Poema recitado
Poema cantado (2)

Poema cantado (1)

(C) Web diseñada por José Tuvilla Rayo, 2025
Regreso al contenido
Icono de la aplicación
PALABRA ADIVINADA Instale esta aplicación en su pantalla de inicio para una mejor experiencia
Toque Botón de instalación en iOS y luego "Agregar a su pantalla"